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Decidme cómo, en estos tiempos, una no se va a sentir afortunada si un día su jefe se acerca y dice:

– “A partir de mañana dejas de hacer lo que estabas haciendo. Tienes 12 hojas en blanco cada dos semanas. Llénalas como quieras”.

No os lo voy a negar. El primer momento fue de ‘shock’ y de pánico a no estar a la altura. Incluso había algo de enfado, porque… ¿Cómo iba a cambiar de trabajo casi por completo de un día para otro? ¿Cómo iba a pasar de hacer una página semanal y algún artículo para web sobre ocio local a completar 12 páginas de temas sobre los que no sabía nada? ¿De dónde iba a sacar las empresas? ¿De verdad todavía quedaba gente con empleo? ¿Y en serio podía hacerlo sin dejar el cierre del fin de semana?

Tampoco la conversación fue exactamente así, aunque la confianza que se desprende es la misma. No hubo muchos más detalles, la verdad. Resonaban en aquel despacho hace un año las palabras economía, tecnología, innovación, emprendedor… Y optimismo.

Innovadores1

Página que anunció el despegue del suplemento

Me lo tomé al pie de la letra, porque yo, como ciudadana y como periodista, también estaba cansada de los telediarios, de los periódicos, de los boletines informativos. Todo son, en periodismo, malas noticias. Y en la vida, no. Me niego. Lo niego. En la vida, no. Como el periodismo, según lo entiendo yo, debe acercarse a la realidad, vale la pena decir que, de vez en cuando, las cosas pueden salir bien.

Hemos dedicado estos 23 primeros números a reflexionar sobre cómo salir airoso de un panorama desesperanzador. La clave son las ideas, sí, pero sobre todo las ganas. La intención. La pasión. Como en todo. Seguramente, en algunas de las ocasiones habremos encontrado la manera de transmitirlo. Otras veces, quizás nos hemos quedado lejos, aunque creo que si algo puedo afirmar es que a Innovadores se le ve la intención en cada letra de esas 276 páginas -hasta hoy- llenas de buenas noticias.

Me atrevo a decir, a modo de balance, que muchas de las ‘start-ups’ que hemos descubierto no tendrán un largo recorrido. Son empresas que nacen en arenas movedizas y no todas podrán sobrevivir, aunque también muchas van a reinventarse. Pero, sin duda, sus impulsores y nosotros, redactores y lectores, algo habremos aprendido. Y eso cuenta. Empezar de nuevo siempre es más fácil cuando llevas una mochila llena de experiencias colgando de tu espalda. A menudo pesa. Pero si fuera vacía nada podríamos sacar de ella en momentos de necesidad.

Puede que ni siquiera el modesto Innovadores tenga un gran recorrido. ¡O sí! Nadie puede decirlo. Son tiempos en que dependemos de patrocinios (el nuestro, de Abertis) y publicidad (no sé si presumir o lamentarme de su inexistencia en el suplemento hasta el momento). Pero las ganas siempre han sido las mismas. Miento: las ganas han ido a más. Y eso, al final… ¡vaya si cuenta!

Gracias a todos los que lo han hecho posible. Por suerte, el suplemento tiene muchos nombres detrás. A todos, el agradecimiento es eterno. Porque habéis conseguido que me sienta orgullosa de cada tema. Porque hacéis que el esfuerzo -dueño y señor de estas páginas y de esta coordinadora- valga la pena.

Un placer. Seguimos. ¡A por el siguiente número!

Innovadores23

Portada del número 23, hoy en quioscos y Orbyt

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