Etiquetas

, , ,

Todas aquellas pestañas me miraban y me suplicaban. Aguanta, decían. Quédate, me imploraban. Y cómo iba a contemplar otra opción. Sólo podía acariciar los pedazos.

Kiss-With-Eyes

A cinco centímetros, las miraba embelesada, como la primera vez, y sólo podía besarlas… Esos días muchas personas me hablaron del valor. Valor fue romper en un impulso esos cinco centímetros y posar mis labios sobre ellas una vez más, ver cómo se erigían felices esperando el contacto con mis labios y notar cómo se relajaban cuando por fin estaban refugiadas en su calor.

Valor fue hacer caso a su ruego. Y quedarme.

O todo lo contrario.

Anuncios