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E. sabe que mi intención no era poner elLe llaman felicidad. nombre de mi bebida favorita en el título de un nuevo blog. Sin embargo, el mundo me ha mostrado una vez más cómo funciona todo y me ha dado la excusa perfecta para mi primer post.

Llevo meses queriendo abrir un nuevo espacio donde tener voz. No sé si a vosotros os ha pasado pero, en mi vida, he tenido alrededor decenas de cuerpos -profesores, sobre todo- que me impulsaban a no callar, a expresarme, a reflexionar y a tener espíritu crítico. Pero, a la vez, algo mucho más pesado e indeterminado me invitaba a callar e incluso, por momentos, me creaba la ilusión de que me gustaba el silencio.

Pero desde hace un tiempo, el silencio se hizo nudo en la garganta y el nudo quiso ser grito y… como por algún motivo no podía gritar, quise escribir. Por algo me hice periodista. Los momentos en los que quiero chillar se multiplican cuanto más leo, cuanto más sé. Ahora no puedo parar.

Pequeñeces, se iba a llamar. Porque quería hablar de nimiedades, de instantes, de barro, de espuma, de niebla, de rayos de luz ahogados entre nubes tupidas. De todo y de nada. De lo que para mí son grandes cosas y para el universo son detalles insignificantes. De lo que parecen chispas que se pierden en el aire y no queman y, sin embargo, van dejando su huella abrasadora en algún lugar, en alguna piel que se arrastra silenciosa.

Pequeñeces que dan y quitan sentido. Pequeñeces como la que ha provocado que este blog parezca patrocinado por cierta bebida refrescante. Resulta que las eñes no son bienvenidas en las urls, todavía. Así que cuando estaba a punto de abandonar, E. me ha propuesto que fuese más allá de la forma. Que fuese al significado. Que hablase de un retal, de un instante como los que quiero recoger. Me ha sugerido que mi lugar se llamase Cocacola, hielo y limón.

E. sabe con qué insignificancias puede hacerme feliz y siempre que voy a su casa me tiene preparada esta combinación sencilla pero vibrante y, por eso también, sin necesidad de agua bendita (ya tendremos tiempo y lugar para criticar a la iglesia), brindo e inauguro este rincón con el título que me ha prestado.

PD. E. saldrá a menudo en este blog si consigo mantener sus constantes vitales. Quizás sin darse ni cuenta ella se haya convertido en una de las pequeñeces de mi vida. Pero de las que dan sentido, eh?

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